Encontronazo con Alan Moore

Recordando a Alan Moore | Santa Eugènia. Mallorca

(Ver artículo original publicado en Diario de Mallorca)

Estas fiestas me ha visitado un barbudo y no ha sido Papá Noel, sino Alan Moore. El autor de Watchmen, V de Vendetta, From Hell o Promethea se mueve como una sombra y acecha en las tinieblas. No tocó a mi puerta el día de Navidad, lo hizo el día de los Santos Inocentes.

 

El insomnio me llevó a revisar algunas de sus historias de la estantería y buscar en Google, donde me topé con dos vídeos de este guionista de comics y chamán – o mago del caos, como gusta presentarse a sí mismo- que me golpearon fuertemente. El primero, The Mindscape of Alan Moore (2003) me revolcó por el suelo, y el segundo, En la cabeza de Alan Moore (Canal Arte, 2017) me acertó en el rostro.

 

Este encontronazo navideño con Alan Moore me ha dejado al menos dos ideas girando en la cabeza, como los pajaritos de los tebeos tras un coscorrón. La primera es que para Moore “este mundo es caótico. La verdad no es una conspiración bancaria, ni unos reptilianos que gobiernan el mundo. La realidad es mucho más aterradora: nadie controla el mundo. El mundo va a la deriva…”.

 

La otra idea que me ha dejado por Navidad es aún más inquietante: la Teoría de la duplicación periódica de la información. Pronto la información humana se estará duplicando cada fracción de segundo (en un instante acumulamos más información de la que tuvimos en toda la historia previa del mundo) y como consecuencia, sostiene Moore, nuestra cultura está a punto de alcanzar “el punto de ebullición del conocimiento”. Afirma que “una ola de información suficientemente fuerte podría tirar abajo y destruir nuestras estructuras políticas, nuestras estructuras filosóficas, los marcos ideológicos, las economías y cambiar la percepción de lo que somos y cómo existimos”. Y remata diciendo que “nuestra cultura pronto se moverá a un estado completamente diferente, pasaremos de una cultura fluida a una cultura de vapor”.

 

Merece la pena entrar en el reino de este inglés de Northampton aunque sea a base de golpes. Su obra ha llevado los cómics de la adolescencia a la edad adulta, convirtiéndolos en novelas gráficas, por no llamarlas epopeyas ilustradas. Este tipo con pinta de bajista heavy es la anticelebridad pero su obra es un eslabón importantísimo en los relatos distópicos herederos de Un mundo feliz (Aldous Huxley), 1984 (Geroge Orwell), la película Network, un mundo implacable (Paddy ChayefskySidney Lumet) o la serie Black Mirror de Netflix. También merece la pena escuchar las reflexiones de este alquimista de la contracultura porque es uno de los pocos lúcidos de nuestro tiempo.

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