Cine Ciutat, los cines salvados por los espectadores

Y de repente, los espectadores palmesanos salvaron los cines Renoir y crearon Cine Ciutat, la semilla de los cines ciudadanos autogestionados

Crónica Cine Ciutat | Palma. Mallorca

El cine ya no es lo que era, o por lo menos la industria que lo sostiene ya no es la misma. Ha mutado en la última década. La piratería de contenidos culturales en Internet, el apagón analógico, la crisis económica y el menoscabo que ha supuesto el ataque frontal a la cultura desde el actual Gobierno de España con medidas como la subida del I.V.A. cultural, ha dejado a las pequeñas salas de cine de los centros urbanos tiritando.

El frío ha llegado a ser tan insoportable que las míticas salas Renoir, templo del cine de autor y cuna de cinéfilos durante décadas en España, echaron el cierre. Fue el 18 de abril de 2012 cuando su propietario Enrique González Macho anunció el fin de la empresa Alta Films y el cierre de las salas Renoir.

Entre los cines condenados estaban los Renoir de S’Escorxador en Palma (Mallorca). La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los cinéfilos y amantes del cine en Versión Original Subtitulada, entre ellos muchos residentes británicos y alemanes de la Isla para los que era el único reducto para ver el cine en su lengua materna. Los Renoir eran las únicas salas que programaban V.O en Mallorca y un oasis de cine de autor en una ciudad salpicada, como todas, de multicines en centros comerciales periféricos entregados a los estrenos comerciales.

Alguien pensó que había que salvar aquellos cines y la resignación se convirtió en iniciativa popular el mismo día del cierre. A través de correos electrónicos bajo el asunto “Salvem els Renoir” se sumaron, en pocos días, a la iniciativa más de 1.000 personas dispuestas a mojarse.

 

Prescindiendo del lucro

Todo sucedió muy rápido: El siguiente paso fue la constitución de una asociación sin ánimo de lucro llamada “Xarxa Cinema” que negoció a dos bandas el traspaso. Por una parte, con Mercasa, la empresa pública propietaria del centro cívico –antiguo matadero- donde están ubicadas las salas Y, por otra, con Alta Films, propietaria de la marca Renoir. Ambas empresas mostraron muy buena disponibilidad. La primera ofreció facilidades de pago del alquiler y la segunda cedió los proyectores y la práctica totalidad de las instalaciones a la nueva asociación con la única condición de que cambiaran el nombre.

La lógica aplicada era muy sencilla. Según explica el presidente de la Asociación, Pedro Barbadillo, “si los que gestionaban el cine con ánimo de lucro tuvieron que cerrar, la solución para estos cines y su grupo impulsor pasaba por prescindir del lucro” En este caso el motor económico era el amor al séptimo arte en toda su diversidad. Amor al leguaje contemporáneo por excelencia, amor al cine de autor, amor al cine como espacio público y punto de encuentro. Amor al ágora popular en constante actividad.

 

Esta iniciativa está entroncada en el espíritu del 15M en cuanto al resurgir del ágora y al crowdsourcing, es decir, la colaboración ciudadana para salvar aquello que ni el mercado ni el estado son capaces de sostener. Y que tiene mucho que ver con la necesidad de recuperar el compromiso popular para sostener iniciativas culturales, educativas o sanitarias que se vienen abajo en España en medio del desmantelamiento del Estado del Bienestar provocado por la crisis iniciada tras la caída de Leman Brothers.

 

Lo cierto es que en poco menos de dos meses, el 13 de julio de 2012, se reabrieron las salas con un nuevo nombre, elegido democráticamente en las redes sociales: Cine Ciutat. Un doble homenaje a los míticos estudios Cinecittá de Roma y a la iniciativa ciudadana que ha impulsado la causa. Nacía así algo nuevo, un cine ciudadano autogestionado por los espectadores y sin ánimo de lucro, un modelo que ahora se extiende a modo de manual de instrucciones por el Estado Español.

 

Sorteando el reto del apagón analógico

El primer año de actividad alcanzaron entre las proyecciones y actividades educativas los 50.000 espectadores, de los cuales el 40% eran socios y el 60% restante público de taquilla. Todo ello ha convertido a este cine ciudadano en un espacio cultural importante para la ciudad. Una de las actividades más apreciadas por el público han sido los encuentros con directores, actores y productores y que ha contado con la presencia de Joseph Finnes, Jaime Rosales, Gervasio Iglesias, Álvaro Longoria o David Trueba.

 

Cine Ciutat.

 

 

 

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