El bucle del 29

Nuestra crisis aún colea, probablemente la más importante desde los años 30, por su amplitud y duración. Al caer Lehman Brothers, descubrimos que lo que es demasiado grande no puede colapsar, porque al quebrar produce un efecto sistémico. Muchos economistas e historiadores han señalado los paralelismos entre el Crack del 29 y la crisis iniciada en 2007. Como respuesta a la primera, en Europa, llegaron los populismos y el fascismo. Al parecer, sólo después de la destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial (1939) se pudo pasar página. Y, gracias a la reconstrucción de la hecatombe, hubo otra vez desarrollo socio-económico.

En la actualidad, después de la recesión, la emergencia de la ultraderecha en Europa, que ya sacude España, es el siguiente punto en común entre ambas crisis. ¿Tendremos el mismo desenlace?¿Repetiremos el bucle en esta ocasión? Todo parece indicar que seguimos el mismo guión: crisis, resurgir de los fascismos y ¿guerra? De momento, los fascismos han vuelto. Si para salir de la crisis actual, hace falta una guerra, ¡imagínate la dimensión de la III Guerra Mundial!

En este momento histórico que nos ha tocado vivir, todo está abierto y podemos repetir lo peor de la historia o lograr hasta lo más utópico. ¿Quién sabe? Francis Fukuyana, el padre de “El fin de la historia y el último hombre” (1992) viene diciendo en la actualidad que “no puedes tener una economía de mercado sin un orden político con un cierto grado de redistribución. Una economía de mercado sin límites producirá grandes disparidades de riqueza e ingresos, y si quieres mantener la legitimidad del sistema y la estabilidad política, necesitas que el Gobierno controle el mercado y el Estado proporcione servicios sociales como la sanidad. Si no es así, el sistema se vendrá abajo”. Quizá acabar con la desigualdad y mejorar la redistribución de la riqueza sea lo único que pueda sacarnos del bucle del 29.

 

 

 

 

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