Crowdfunding, más allá de los bancos y las subvenciones

Este sistema facilita que personas que no se conocen ayuden a financiar una buena idea.

Análisis Crowdfunding | Palma. Mallorca

La innovación social está emergiendo con fuerza. La búsqueda de soluciones a desafíos sociales que se nos presentan en el nuevo escenario de incertidumbre están derrochando creatividad. La necesidad agudiza el ingenio y las nuevas tecnologías facilitan el proceso. La crisis sistémica, y la crisis financiera en particular, están obligando a abrir nuevos cauces para obtener financiación para desarrollar proyectos. La dificultad para obtener recursos por los cauces habituales está desbordando por otros caminos.

En este escenario se consolida el crowdsourcing, es decir, el movimiento por el cual las personas comparten los recursos que tienen para afrontar desafíos comunes. Se está traspasando una función hasta ahora desarrollada por una entidad a una multitud de individuos conectados por Internet y las redes sociales.
El ejemplo más claro de esta tendencia es el crowdfunding o micromezenazgo, donde la multitud hace de banco.

Etimológicamente quiere decir financiación colectiva. Financiación por parte de la multitud a través de Internet. No se trata de pedir dinero, sino de crear comunidad, ser comunidad y que la comunidad nos pueda ayudar. Pequeñas aportaciones de 25, 50, 100 €… que la gente aporta a proyectos que estima que son importantes y que tienen que salir adelante.

 

 

Esas pequeñas “gotas” crean ríos y consiguen que proyectos que no encuentran financiación por las vías más clásicas, puedan encontrar soporte desde las comunidades. Muchos de esos proyectos tienen que ver con la economía solidaria, la economía local y que generaran un bien común. Y gracias a Internet, esas experiencias que se llevan a cabo a nivel local, puedan servir a otras en cualquier parte del mundo, para crear otros impactos locales. En definitiva, el crowdfunding es la suma de: donaciones, redes sociales, comunidades on-line, tecnologías de micropago y un buen proyecto o causa.

Un ejemplo de estas plataformas de crowdfunding es Goteo que solo impulsa el desarrollode iniciativas que contribuyan al desarrollo del procomún, el conocimiento libre o el código abierto.

La siempre ingeniosa Lola Flores se adelantó a su tiempo diciendo: “Si una peseta diera cada español… quizás saldría de la deuda con Hacienda”

Lo que no sabía Lola Flores es que para hacer una acción de financión colectiva hace falta:

 

  • Un buen proyecto que sea concreto y limitado en el tiempo.

  • Una historia que contar que atraiga las emociones y movilice a la gente a dar el salto del corazón al bolsillo.

  • Comunicarla y promocionarla adecuadamente.

  • Una comunidad de referencia que se movilice por la causa y se implique.

 

Y que estos son los pasos para diseñar un proyecto de crowdfunding:

 

  1. Estructurar idea.

  2. Elaborar un presupuesto y condiciones económicas.

  3. Decidir si es factible financiarlo por crowdfunding.

  4. Definir las compensaciones que se ofrecerán a los donantes. Deben ser realistas y propocionadas.

  5. Identificar y gestionar comunidad.

  6. Establecer mecanismos de difusión: videos, textos…

  7. Elegir la plataforma más adecuada y lanzar la convocatoria.

  8. Definir mecanismos de seguimiento: vigilar las incidencias, atender al feedback, gestionar los cambios necesarios sobre la marcha.

  9. Cerrar adecuadamente el proyecto.

 

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