Cuarta Revolución Industrial: Empatizar o morir

Análisis Cuarta Revolución Industrial | Palma. Mallorca

(Ver artículo original publicado en Diario de Mallorca)

El viaje evolutivo del ser humano viene salpicado de grandes revoluciones y la aparición de nuevos paradigmas. Como estamos en medio de uno de estos hitos evolutivos, la Cuarta Revolución Industrial, conviene reconocer que lo único que sabemos es que es imposible calcular la escala y el alcance de los cambios que provocará en la economía, la política y la sociedad. Estamos abrumados por continuos sustos disruptivos acelerados cuyos efectos ignoramos.

Lo que parece indiscutible es que estamos al final de una etapa de la historia y comenzando una aventura completamente nueva. Tal y como afirma el sociólogo y economista Jeremy Rifkin, autor del “La civilización empática” (Ed. Paidós), las grandes revoluciones de la conciencia humana se producen cuando convergen un nuevo sistema energético con un nuevo paradigma de las comunicaciones. Su impacto cambia no solo los roles y relaciones sociales, sino también la conciencia humana. Modifican la concepción temporal y espacial y modifican la forma en que el cerebro capta la realidad. Estamos ante uno de esos momentos en los que se transforma la energía, las comunicaciones y la conciencia.

A partir de la “gran depresión” de 2007 puede decirse que estamos inmersos en la Cuarta Revolución Industrial cuya característica principal es la fusión de diferentes tecnologías de los ámbitos físicos, digitales y biológicos. Sus señas de identidad son los smartphones, los vehículos autónomos y los drones, la impresión en 3D, el cloud, Internet de las cosas, machine learning, hiperconexión, big data, la Inteligencia Artificial en general y la certeza de las amenazas del cambio climático.

Durante 200 años, para sostener las tres revoluciones industriales anteriores que nos han conducido hasta aquí, hemos quemado enormes cantidades de carbón, gas y petróleo y las emisiones de CO2 producidas amenazan con afectar seriamente al termostato del planeta.

Existe un creciente reconocimiento de que puede ser demasiado tarde para hacer frente a esta amenaza global, que no llegamos, que queda poco tiempo para dar a la civilización un nuevo rumbo económico que nos lleve a un régimen de energía más sostenible y que puede rebajar la fiebre que caldea la biosfera.

Rifkin también nos plantea que la cuestión más importante a la que se enfrenta la humanidad es si podremos lograr la empatía global a tiempo para salvar la biosfera y evitar el derrumbe de nuestra civilización. Parece ser que solamente una acción concertada que establezca un sentimiento colectivo de afiliación con la totalidad de la biosfera nos dará una oportunidad de garantizar nuestro futuro ¿Seremos capaces de desarrollar una conciencia biosférica y la empatía global necesarias a tiempo para evitar el colapso ecológico y civilizatorio? Todo indica que no.

 

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