1, 2, 3, 4… The Ramones en Mallorca

Recordando a The Ramones | Palma. Mallorca

(Ver artículo original publicado en Diario de Mallorca)

En el listado de bandas de rock que han tenido un idilio con Mallorca no debemos olvidarnos de The Ramones, uno de los grupos más influyentes de la historia del punk. El clímax entre los jóvenes mallorquines y la mítica banda del barrio neoyorquino de Queens tuvo lugar a principios de los 90, justo antes de que el fenómeno “grunge” eclosionara de la mano de Nirvana y Pearl Jam.

Por aquellas fechas había una verdadera fiebre “ramonera” en la isla. Los jóvenes mallorquines coreaban durante el botellón sus destartaladas canciones: “Blitzkrieg Bop”, “Sheena is a punk rocker”, “Beat on the brat”, “The KKK took my baby away”, Judy is a punk” “I wanna be your boyfriend”…

El mánager supo de los numerosos fans mallorquines que atesoraba la banda e incluyó a Palma en la gira europea del grupo. Había muchas ganas de verles en directo pero la cita se hizo esperar. El concierto se tuvo que suspender y aplazar por dos veces. La primera por problemas de voz del cantante, Joey Ramone, y la segunda por un diluvio que dejó solo tocar a los teloneros, los mallorquines Skyline. Aquella frustración incrementó las ganas de recibirles.

Finalmente, el 18 de mayo de 1993, The Ramones salían al escenario del hipódromo Son Pardo. La entrada costaba 2.500 pelas y en la camiseta de la gira se podía leer “Palma de Mallorca (¡Esta vez sí!)”.

Y así fue, aquella noche primaveral soltaron su mítico “1,2,3,4…” y un repertorio cargado de canciones de poco más de dos minutos que habían acelerado el rock mundial durante dos décadas. “The Ramones descargan una metralla de punk-rock en Palma” titularon los periódicos del día siguiente. Los asistentes saltaron poseídos como si fueran tres conciertos en uno.

Lo que pocos saben es que en sus visitas a Palma, Joey Ramone, Johnny Ramone, Marky Ramone y C. J. Ramone  (que por aquellas fechas sustituía a Dee Dee Ramone al bajo) se tomaron varias cervezas con sus fans mallorquines en un antro llamado Blitzkrieg ’76 de El Terreno. El garito estaba regentado por un Policía Local, que cada fin de semana se quitaba el uniforme y homenajeaba a la banda de Queens desde detrás de la barra. Allí propició la comunión entre The Ramones y su público mallorquín. Un romance musical que envenenó el corazón de muchos hasta el día de hoy.

Con esta banda sonora tuvieron sus primeros y torpes acercamientos al sexo, se fumaban a hurtadillas sus primeros cigarros con aditivos y exploraban el mundo con imprudencia e ingenuidad. Niños bien, con chupas de cuero y pantalones vaqueros. Chavales que por aquel tiempo cursaban BUP y COU, compraban sus camisetas rockeras en la tienda Pasatiempos y salían los fines de semana por la Plaza Gomila (que vivía sus últimos años de oro antes de que la mafia de Bartolomé Cursach eliminara cualquier competencia en las inmediaciones de Tito’s). Era el fin de la inocencia de aquella generación nacida en democracia y la de Mallorca en general.

 

 

 

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