Searchinfg for Sugar Man, una historia increíble pero cierta

El deslumbrante documental sobre la vida del artista Sixto Rodriguez es como abrir una caja del tiempo

Crítica Sugar Man. | Palma. Mallorca

La historia de Sixto Rodriguez es probablemente la mejor historia que jamás me han contado. El documental Searching for Sugar Man (2012), del director sueco Malik Bendjelloul cautiva de tal manera que no puedes más que dajarte aplastar por su increíble mágia y música. En mi caso, durante la proyección solo pude balbucear varias veces asomando la cabeza por las orejas del sillón: ¿Seguro que no es ficción?

Y no es ficción, es un documental, tan real como los límites de la realidad se puedan extender. Es un documental sobre la vida de un artista: Sixto Rodriguez. Un tipo al que el destino le robó la moneda del éxito y el reconocimiento. Como si de una obra de Paul Auster se tratara, el periplo de Rodriguez Sugar Man, entra en la categoría de cuando la realidad supera a la ficción: Mientras trabaja durante décadas de albañil, en Sudáfrica, sus canciones tenían tanto éxito como las de The Rollings Stones. Pero sin enterarse ni ver un dolar por ello.

Muchos de los entrevistados por el director coinciden en que Rodríguez era un artista grande, con personalidad y talento, algunos lo ponen a la altura de Bob Dylan o Leonard Cohen. ¿Quién sabe? En todo caso viendo el impacto que su obra tuvo en el único mercado en el que vio la luz, puede extrapolarse que podría haber sido un bombazo comercial en cualquier otro sitio.

 

Rodriguez en los años 70.

 

De ascedencia Mejicana, Sixto Díaz Rodriguez era hijo de inmigrantes originarios de Santa María del Río, San Luis Potosí, fue el sexto hijo de la familia (de ahí su nombre) que se afincó en Detroit, Michigan. Su voz era la de los hijos de los obreros precarios, los habitantes de las duras periférias de la ciudad industrial en los años 70.

Rodrígez tenía talento, pero la fortuna no le sonrió y su música no tuvo repercusión en Estados Unidos. Nadie se lo explica y solo cabe decir: no era su momento o que se la jugaron. “tenía actitud, tenía pose, era auténtico”. “Un Elvis latino y melancólico”. “Un chamán trovador que no se topó con el éxito merecido”, dicen de él varios testimonios de la película.

Después de grabar dos discos extraordinarios  Cold Fact (1970) y Comming from Reality (1971) abandonó su carrera musical y regresó a un duro trabajo en la construcción. En su vida humilde y hasta cierto punto convencional dejó huella. Su personalidad de artista se dejaba ver en su forma de vestir y de moverse. Estudió filosofía en la Universidad. Se dedicó a la política y al activismo local con una vida humilde alejada de los escenarios.

En un mundo paralelo completamente ajeno a Rodriguez, Rodriguez tenía éxito al nivel de The Rollings Stones. Se dice que inspiró una revolución musical. Ese universo paralelo, aislado era la Sudáfrica del Apartheid. Allí las canciones de Sixto Rodriguez eran himnos, y cuando se corrió el bulo de que se había suicidado, se convirtió en un mito. Vendió 500.000 discos cuyos beneficios nunca olió. En el documental de Bendjelloul, se aborda el camino del dinero y se insinúa quién podría haberse llevado la tajada económica que le ubiera corresponido al canatante por su éxito.

Toda historia tiene un villano

El villano de Searching for Sugar Man se llama Clarence Avant, y se le conoce como “el Padrino de la Música Negra dueño de la firma Sussex que debía lanzar los dos discos de Rodriguez al mercado, era un influyente ejecutivo musical  que después llegó a dirigir la Motown Records. No es de extrañar la airada reacción de Avant cuando le preguntan en la película por qué Rodríguez nunca ganó dinero con su éxito en Sudáfrica.

Una demanda interpuesta en 2014 en la corte federal de Michigan acusa a Clarence Avan muestra un capítulo de la historia de Rodríguez que no recogió Bendjelloul. Según se extrae de la demanda el músico supuestamente tenía “un acuerdo exclusivo con Gomba Music”, una compañía de Michigan, “dirigida por Harry Balk”. Según la denuncia, “Avant preparó un plan para ocultar fraudulentamente la autoría de las composiciones de Sixto Rodriguez”.  Avant no se quedó parado y contraatacó, a los pocos días demandó Sixto Rodriguez por los trabajos de representación que realizó para él en la década de los 60.

Además de la trama jurídica, que ha desencadenado el documental, otro ingrediente de valor incalculable de la cinta es la posibilidad de descubrir por primera vez las pegadizas canciones de Rodriguez y su sensibilidad, melancólica y exquisita. Clásicos instantáneos.

Escuchar su música es como abrir una caja del tiempo cerrada desde los años 70. Allí está el deslumbrante mestizaje y misterio de su repertorio del. Cuando lo escuchas parace como si Rodriguez hubiera sido pensado para nuestro tiempo. No puedes de pensar en su manera de emerger de la nada cuarenta años después. Las circuisntacias de su vida hacen que Rodriguez suene de una manera muy especial. Una joya que habita en los terrenos de un mito involuntario, surgido de Detroit, como un diamante fuera del tiempo.

 

Rodriguez en la actualidad.

 

En 1997, Stephen “Sugar” Segerman un gran fan de su música creó un sitio web llamado The Great Rodriguez Hunt, con la intención de encontrar cualquier información sobre el misterioso músico estadounidense autor del álbum “Cold Fact”.

En 1998, Segerman, consiguió localizar a Rodriguez, vivito y coleando, en Detroit. El periodista sueco Bendjelloul supo de la rocambolesca historia de Rodriguez en 2006. En una entrevista concedida a The Times, en 2012, afirmó: “Esta fue la mejor historia, la más increíble y verdadera, que jamás había escuchado, un cuento de hadas casi arquetípico”. “Es una historia perfecta. Tiene el elemento humano, el aspecto musical, una resurrección y una historia de detectives “. Comenzó a indagar y a conectar los puntos de su investigación. Pagó de su bolsillo gran parte de los gastos de producción del documental y montó el documental en su apartamento. Le puso el título de Sugar Man, una canción sobre un traficante de drogas que apareció en el álbum Cold Fact. El estreno fue un éxito que cautivó a espectadores de todo el mundo.

El director de la película ganó el Oscar con Searching Sugar Man e incontables premios, pero al poco tiempo de alcanzar el éxito con esta obra maestra se quitaba la vida con 36 años.

 

 

Sugar Man

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